El packaging cumple una función esencial: protege el producto, facilita su transporte y ayuda a presentarlo al consumidor. Sin embargo, también representa una parte importante de los residuos que generamos. Por eso, cada vez más empresas están revisando sus envases para reducir materiales, facilitar su reciclaje y apostar por soluciones con un menor impacto ambiental.
Este cambio no responde únicamente a una cuestión de imagen o responsabilidad corporativa. La normativa europea está avanzando hacia un modelo en el que los envases deberán diseñarse pensando en todo su ciclo de vida, desde los materiales utilizados hasta su recuperación una vez convertidos en residuo.
Reducir materiales sin comprometer la protección del producto
Uno de los primeros pasos para conseguir un packaging más sostenible consiste en analizar si realmente se está utilizando la cantidad de material necesaria.
Cajas demasiado grandes, rellenos innecesarios, dobles embalajes o componentes exclusivamente decorativos pueden aumentar tanto el consumo de recursos como los costes de transporte.
Reducir el peso y el volumen del envase puede aportar varias ventajas:
- menor consumo de materias primas;
- reducción de residuos;
- mejor aprovechamiento del espacio durante el transporte;
- disminución de determinados costes logísticos.
La clave está en encontrar un equilibrio. Un envase excesivamente reducido que no proteja correctamente el producto puede provocar daños, devoluciones y un impacto ambiental incluso mayor.
Diseñar pensando en la reciclabilidad
Utilizar cartón, plástico, vidrio o metal reciclable no garantiza por sí solo que un envase pueda recuperarse fácilmente.
El diseño completo también importa. Etiquetas, adhesivos, tintas, cierres o la combinación de diferentes materiales pueden dificultar los procesos de separación y reciclaje.
Por eso, una tendencia cada vez más importante es el diseño para el reciclaje. Se trata de plantear el packaging desde el inicio para facilitar que sus componentes puedan clasificarse y convertirse nuevamente en materias primas.
Siempre que sea posible, simplificar materiales, facilitar la separación de componentes y evitar elementos incompatibles con los sistemas habituales de reciclaje puede mejorar considerablemente el comportamiento ambiental del envase.
Reutilización y contenido reciclado
Otra vía para reducir el impacto del packaging es prolongar su vida útil.
Los sistemas de envases reutilizables pueden ser especialmente interesantes en determinados modelos de distribución, transporte entre empresas o circuitos donde sea posible recuperar los recipientes de forma eficiente.
También está creciendo la incorporación de material reciclado en nuevos envases. Esto permite reducir la dependencia de materias primas vírgenes y mantener los materiales durante más tiempo dentro del ciclo productivo.
Sin embargo, tanto la reutilización como el uso de contenido reciclado deben analizarse teniendo en cuenta las características del producto, los requisitos técnicos y la viabilidad del sistema.
Las nuevas normas europeas también afectan al packaging
La transformación de los envases no será únicamente voluntaria. La Unión Europea ha aprobado nuevas exigencias para avanzar hacia un modelo en el que los envases sean más reciclables, utilicen mejor los recursos y generen menos residuos.
El Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases introduce obligaciones progresivas relacionadas con aspectos como la reciclabilidad, el contenido reciclado, la reducción de determinados formatos, el etiquetado y la reutilización.
Para las empresas que comercializan productos en la Unión Europea, adaptar el packaging pasa por combinar los objetivos ambientales con el cumplimiento del Reglamento PPWR, revisando tanto los envases actuales como los nuevos desarrollos.
Empezar por conocer los envases que utiliza la empresa
No siempre es necesario cambiar todo el packaging de inmediato. Un buen punto de partida es elaborar un inventario de los formatos utilizados y analizar cuáles presentan mayores posibilidades de mejora.
Conocer materiales, proveedores, pesos, componentes y características permite detectar envases sobredimensionados, combinaciones difíciles de reciclar o alternativas más eficientes.
Convertir el packaging en una parte de la estrategia de sostenibilidad permite anticiparse a los cambios regulatorios, reducir el consumo de recursos y diseñar soluciones mejor preparadas para una economía cada vez más circular.
