Cómo mejorar tu salud visual y auditiva en el día a día

Cómo mejorar tu salud visual y auditiva en el día a día

En los últimos años, he empezado a prestar más atención a mi salud en general, y uno de los aspectos que más he descuidado —como muchas otras personas— ha sido la vista y el oído. Aunque solemos acudir al dentista o al médico de cabecera con cierta frecuencia, no ocurre lo mismo con las revisiones auditivas o visuales. En este post quiero compartir algunas claves que he ido aprendiendo sobre cómo cuidar estos dos sentidos tan esenciales, y por qué es importante contar con un centro de visión y audición especializado.

La vista: mucho más que gafas

Factores que afectan a la salud visual

La fatiga ocular, el uso constante de pantallas y la falta de luz natural están provocando que cada vez más personas necesiten corrección visual a edades más tempranas. En mi caso, noté que forzaba la vista al leer correos en el móvil o al conducir de noche, incluso cuando nunca había llevado gafas.

Algunos factores comunes que influyen en nuestra salud visual son:

  • El uso excesivo de dispositivos electrónicos sin pausas visuales
  • Iluminación deficiente o excesiva en espacios de trabajo
  • Falta de revisiones periódicas, especialmente en edades clave
  • Dietas pobres en nutrientes como la luteína, la vitamina A o los ácidos grasos omega-3

Por eso, más allá de utilizar gafas o lentillas, es importante entender que nuestra visión necesita cuidados preventivos.

Revisiones visuales: ¿cada cuánto?

Según recomendaciones de diversos especialistas, los adultos deberían revisar su vista al menos una vez al año, incluso si no presentan síntomas. En niños o personas mayores, estas revisiones pueden marcar la diferencia en el diagnóstico temprano de afecciones como la miopía, el astigmatismo o incluso problemas neurológicos asociados.

Aquí es donde resulta fundamental contar con un centro de visión y audición que ofrezca atención personalizada, equipos actualizados y un enfoque integral para el cuidado ocular y auditivo.

La audición: el gran olvidado

¿Por qué dejamos de oír y no nos damos cuenta?

A diferencia de la vista, que suele mostrar síntomas evidentes como el desenfoque o la visión borrosa, la pérdida auditiva es gradual y silenciosa. Muchas personas no se dan cuenta de que están perdiendo audición hasta que su entorno lo señala: suben mucho el volumen del televisor, piden constantemente que les repitan las cosas o evitan conversaciones en ambientes ruidosos.

En mi caso, fue durante una cena con amigos cuando noté que me costaba seguir el hilo de la conversación. Me hice una audiometría por curiosidad, y descubrí que tenía una leve pérdida en frecuencias agudas.

Tecnología y prevención

Hoy en día, la tecnología ha avanzado enormemente en el campo de la audiología. Existen audífonos prácticamente invisibles y soluciones adaptadas a cada tipo de pérdida auditiva. Pero más allá de la tecnología, lo importante es detectar a tiempo cualquier anomalía, especialmente a partir de los 50 años o si existe predisposición genética.

También en este caso, los centros especializados son clave: ofrecen pruebas no invasivas, asesoramiento individualizado y seguimiento continuo. Personalmente, agradezco haber tenido acceso a un centro de visión y audición que me explicó claramente el estado de mi audición y qué medidas podía tomar desde ya.

mejorar salud visual y auditiva

Integrar el cuidado visual y auditivo en tu rutina

Hábitos sencillos con gran impacto

Cuidar de la vista y el oído no requiere grandes sacrificios. Algunas acciones simples que yo misma he incorporado a mi rutina diaria son:

  • Hacer pausas de 20 segundos cada 20 minutos de pantalla (regla 20-20-20)
  • Dormir bien y evitar la exposición a pantallas antes de acostarme
  • Utilizar gafas con filtro de luz azul cuando trabajo con el ordenador
  • Bajar el volumen de auriculares, especialmente en espacios ruidosos
  • Usar protección auditiva en conciertos o lugares con altos decibelios

Concienciación a largo plazo

A veces damos por hecho que ver y oír bien es algo garantizado, pero no lo es. Cuanto antes nos acostumbremos a cuidar estos sentidos, mejor será nuestra calidad de vida en el futuro. Y si hay algo que he aprendido, es que contar con el apoyo de profesionales especializados hace toda la diferencia.